Egipto y Chechenia: nuevas olas de violencia homófoba

Egipto y Chechenia son el escenario de dos de los brotes de homofobia de Estado más virulentos que han surgido últimamente a nivel mundial. Si bien el colectivo LGBT es objeto de discriminaciones y violencias en todo el planeta, estos dos casos resultan especialmente alarmantes y requieren una reacción inmediata por parte de la comunidad internacional. ¿Qué es lo que está pasando exactamente en estos dos territorios?

EGIPTO

Condenas de hasta cinco años de prisión a personas homosexuales sólo por su orientación sexoafectiva. Esto podría ser una realidad en Egipto si se aprueba la propuesta de Ley que se ha presentado en el Parlamento Egipcio por parte de más de sesenta diputados. El texto propone penas que pueden ir hasta los 5 años de prisión – o hasta los 15 años en caso de ‘múltiples cargos’ – para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Hasta ahora, el colectivo LGBT era castigado en Egipto en base a una legislación más general, la que regula la prostitución, que podía conllevar hasta tres años entre rejas. Con la nueva propuesta de Ley, no sólo aumentarían los años de condena, sino que además se podría castigar también la promoción o publicidad de reuniones del colectivo LGBT, o la exhibición de símbolos o carteles. La ley también permitiría publicar los nombres de las personas condenadas en periódicos públicos de gran tirada, con el objetivo de humillarlas.

Esta propuesta legislativa forma parte de la ola de represión homófoba que comenzó en Egipto el pasado 22 de septiembre, cuando se exhibió una bandera arco iris en un concierto en El Cairo. El Estado decidió responder a este acto con una represión sin precedentes: más de 70 personas han sido detenidas en Egipto desde el día del concierto según Amnistía Internacional, acusadas de ser homosexuales. Algunas de ellas habrían sido sometidas a exámenes anales, lo que podría constituir un acto de tortura según la definición internacional de la misma. De estos detenidos, al menos 20 habrían sido ya condenados en base a la legislación actual, según afirma Amnistía.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU ya consideró en 1994, en el caso Toonen v. Australia que las leyes que criminalizan la homosexualidad vulneran el derecho a la vida privada, garantizado en el artículo 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Esta visión es compartida por otros organismos internacionales como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

CHECHENIA

“Sois una vergüenza para nuestra gente; no deberíais existir. Os capturaremos a todos.” Esto es lo que habría afirmado la policía chechena en relación al colectivo LGBT del país, según afirma la organización Russia LGBT Network.

Desgraciadamente, el caso de Egipto no es el más grave en cuanto a la persecución que vive el colectivo LGBT actualmente. Varias fuentes siguen apuntando a un posible exterminio sistemático de personas acusadas de ser homosexuales la república rusa de Chechenia.

La pasada primavera nos llegaban noticias estremecedoras de Rusia: al menos 100 personas habrían sido detenidas, torturadas y encarceladas por “sospechosas de ser homosexuales”. Algunas fuentes hablaban de la posible existencia de verdaderos campos de exterminio para personas homosexuales en Chechenia. Elena Milashina, periodista del diario que reportó los hechos el pasado abril, ya anunciaba que les constaba la existencia de cuatro cárceles secretas donde tenían detenidas a personas LGBT, donde eran golpeadas, torturadas y asesinadas.

Siete meses después, y ante la vergonzosa pasividad internacional, las cifras de víctimas han ido en aumento. El diario ruso Novaya Gazeta informaba meses después de que el número de detenidos superaba los 200, y que un total de 27 personas habrían sido ejecutadas. El miedo impide que amigos o familiares de las víctimas denuncien la situación. Mientras tanto, siguen llegando testimonios absolutamente aterradores de personas que han sido víctimas de esta “purga” contra el colectivo gay en la república caucásica. Es el caso de Maxim Lapunov, detenido y torturado durante doce días por la policía chechena, que ha podido huir del país. Lapunov explica cómo lo capturaron durante la noche, le interrogaron y torturaron para forzarle a delatar a otras personas homosexuales, y lo encerraron en una celda donde recibía palizas diarias. Lapunov explica que cada día le aseguraban que lo matarían, y le decían cómo lo harían.

Hace tan sólo unas semanas, varias ONG denunciaban la presunta desaparición, tortura y asesinato del cantante ruso Zelimkhan Bakaev, posiblemente en un campo de concentración en Chechenia. Bakaev habría acudido a la capital chechena para asistir a la boda de su hermana, y se encuentra desaparecido desde el pasado mes de agosto. Según la organización Russian LGBT Network, la desaparición y presunto asesinato del cantante forman parte de la campaña dirigida contra hombres homosexuales en la región del sur de Rusia.

Mientras la comunidad internacional contempla esta atrocidad desde una vergonzosa inacción, algunas organizaciones de derechos humanos han decidido tomar partido. Es el caso de tres organizaciones LGBT francesas, Stop Homophobie, Mousse y el Comité Idaho France, las que han llevado el caso ante el Tribunal Penal Internacional. La denuncia habla de un posible genocidio organizado por el gobierno checheno y su presidente, Ramzan Kadyrov, el cual califican como arquitecto del genocidio ‘.

Sin embargo, las posibilidades de que la Fiscalía del Tribunal de La Haya comience a investigar los hechos son escasas. A finales de 2016, Rusia se retiró del tratado que regula esta Corte internacional, el Estatuto de Roma. ¿Qué implica esto? Que el Tribunal lo tiene más difícil para investigar posibles crímenes internacionales que se hayan podido cometer en territorio ruso: la única manera de sacar adelante una investigación pasaría para que el Consejo de Seguridad de la ONU acordara por unanimidad remitir el caso a la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional. En la práctica, sin embargo, esto es casi imposible, dado el poder de veto del que dispone Rusia en tal Consejo de Seguridad. En definitiva: es Rusia la que tiene la última palabra para decidir si la situación en Chechenia acaba siendo investigada por la Corte Penal Internacional.

La investigación de los hechos a nivel interno parece igual de improbable. La Defensora del Pueblo de Rusia consideró, tras el testimonio de Maxim Lapunov, que había suficientes indicios como para iniciar una investigación interna sobre los hechos. Sin embargo, cinco activistas fueron detenidos en Moscú cuando intentaban hacer una petición a la Fiscalía General rusa para que investigara la situación en Chechenia. A pesar de la declaración de intenciones por parte de la Defensora del Pueblo, las autoridades rusas parecen poco predispuestas a abrir una investigación.

En estos momentos, huir sigue siendo la única esperanza para la población LGBT de Chechenia. Según la organización rusa Russian LGBT Network, la cual ha conseguido ocultar más de 60 hombres gays chechenos en otros puntos del territorio ruso, la cooperación internacional para proporcionar un refugio seguro es escasa. Según apunta esta organización, sólo tres países a nivel europeo habrían aceptado colaborar con la reubicación de estas personas: Francia, Alemania y Lituania. La situación sociopolítica de la UE en los últimos puede haber contribuido a la desidia de los estados europeos en relación a las personas que huyen de la persecución homófoba en Chechenia. Sea como sea, la realidad sigue siendo preocupante: a día de hoy, menos de la mitad de las personas que habrían sido evacuadas por esta organización habrían logrado huir de Rusia.

La presión política internacional puede tener un papel clave para detener esta situación. La realización de una campaña sobre Chechenia por parte del colectivo LGBT a nivel internacional podría conseguir añadir presión a los Estados para que ofrezcan asilo a las personas que tienen que huir de esta república rusa, y a la vez podría forzar algunos gobiernos europeos a presionar a las autoridades centrales rusas para que inicien investigaciones efectivas e imparciales. La vía del Tribunal Europeo de Derechos Humanos – del cual Rusia aún forma parte – podría ser útil una vez se hubiera avanzado en las investigaciones y se dispusiera de más información en la que basar la demanda contra Rusia.

Tal y como apuntaba Maxim Lapunov, retenido y torturado por la policía chechena, “si nuestros derechos pueden ser violados de esta manera a Chechenia, pueden ser violados en cualquier región. Y nadie sabe quién será el siguiente “.

(Imagen: forosperu.net)

Referencias:

http://www.independent.co.uk/news/world/europe/chechnya-gay-genocide-international-criminal-court-torture-detain-homosexual-russia-region-a7740271.html

http://www.bbc.com/news/world-europe-39937107

https://euobserver.com/lgbti/138680

https://eu-ocs.com/russian-ombudswoman-investigate-anti-gay-persecution-chechnya/

http://www.pinknews.co.uk/2017/11/07/human-rights-watch-plea-for-information-on-missing-gay-singer-from-chechnya/

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