Dennis Castillo: “Centroamérica está viviendo una ola de persecución a la diversidad sexual”

Dennis Castillo es un activista por los derechos LGBT en Costa Rica y Co-fundador de la organización Casabierta, que tiene el objetivo de crear un espacio de asesoramiento y acompañamiento para personas LGBT migrantes y refugiadas en Centroamérica, y para activistas de derechos humanos que sufren persecución política. Casabierta proporciona atención psicosocial y protección jurídica a activistas que se encuentran en una situación de persecución.

– Dennis, cuéntanos cómo empezó todo. ¿Cuándo empezaste tu activismo por los derechos LGBT?

Soy Dennis Castillo,  tengo 32 años. Vengo del país más violento de Centroamérica, Honduras. Centroamérica está viviendo actualmente una ola de persecución y crímenes de odio a la diversidad sexual.

Empecé mi activismo a los 13 años al vivir discriminación y violencia y de mi propia vivencia trabajando en  un programa de derechos humanos de mi organización cuando fui testigo del asesinato de uno de mis compañeros. Los asesinos de mi compañero, me buscaron para matarme para que yo no pudiera testificar contra ellos. Mi vida estuvo en peligro y viví amenazas y hostigamiento que paralizó la posibilidad de vivir en mi país.

Vengo de una familia de muchos valores. El hecho de ser gay marcó el tipo de amor que algunos miembros de mi familia me procuraban, pero todos me aman. Por ello fue difícil aceptar que tenía que salir de Honduras y buscar un país donde vivir y escapar de las amenazas de muerte. Dejar mi hogar, a mi  madre de tan avanzada edad y saber de su preocupación es de las cosas más duras que me toca sobrellevar.

Llegue a Costa Rica en el 2012 y solicité refugio por orientación sexual, dado que las amenazas mi vida que sufrí en Hounduras eran por ser testigo de un crimen contra un homosexual. Después de cinco meses, el Estado de Costa Rica me convirtió en el primer caso de otorgamiento del estatus de persona refugiada por orientación sexual.  Mi caso ha sido emblemático y hoy ayuda a que muchos otros líderes de la diversidad sexual perseguidos en Centroamérica puedan ser protegidos por el Estado Costarricense.

– ¿Cómo fue tu llegada a Costa Rica?

Hace cinco años llegue a San José, dejando atrás mi país, mi organización, mi familia. Estaba solo y sin nada. Me tomo un tiempo reaccionar. Quizás lo que  más me dolía era dejar atrás mi liderazgo, mi causa. Pensé que la primera manera de retomar era haciendo cosas por internet. Continuar mi activismo aunque fuese virtualmente. Fundé un Boletín al que llame expatriados y me di cuenta que podía hacer mucho por el medio virtual de comunicación.

En el 2013, me encontré con otro grupo de refugiados y fundamos Comunidad Casabierta. Somos un grupo de refugiados de todo Centroamérica. Centroamérica actualmente vive una ola de persecución y muerte contra líderes LGBT, se han cerrado organizaciones, cancelado personerías jurídicas, se usa el crimen organizado para segar la vida de líderes. Se ha declarado en Honduras casi una operación limpieza de líderes y activistas. Los transexuales son los más amenazados y asesinados.

Comunidad Casabierta no es una institución. Somos un equipo, una comunidad, una familia. Somos un espacio para que activistas y defensores de derechos humanos que viven persecución, puedan encontrar desde oportunidades de protegerse, hasta participar de acciones de capacitación, investigación y oportunidades de atención. Que la persecución y el refugio no desarticule nuestras organizaciones, ni nuestra vida. Comunidad Casabierta nos ayuda a mantener un plan de vida de futuro.

– Casabierta ha denunciado la situación de violencia sistémica contra la comunidad LGBT en el llamado “Triángulo Norte” de Centroamérica, que comprende El Salvador, Honduras y Guatemala. ¿Qué está ocurriendo exactamente en estos países?

El triángulo norte de Centroamérica, desde el 2009, en estos tres países se han asesinado a 282 personas LGBT. En Honduras la violencia ha convertido a la región centroamericana en uno de los lugares más peligrosos para dicho colectivo. En este contexto violento, es más fácil que se desarrolle más violencia contra personas LGBT al ser un grupo que ya se encuentra socialmente marginado.

En estos países las personas LGBT son víctimas de asesinatos, amenazas de muerte, detenciones ilegales y violencia sexual entre otros delitos. Hace falta que los gobiernos refuerzan la protección y seguridad para dicha población.

Es una situación bastante preocupante debido a las constantes violaciones a sus derechos y la falta de acceso a la justicia. Somos una población invisibilizada porque nuestros Estados no reconocen nuestros derechos. Entre los principales problemas para las personas LGBTI se destaca crímenes de odio, la falta de acceso a la educación y un empleo digno y el no respeto a la vida.

– ¿Es Costa Rica una excepción a este clima de violencia? ¿Es un país seguro para aquellos que huyen de la persecución por motivos de diversidad sexual?

Se podría decir que sí. Aunque también son frecuentes las situaciones de discriminación y xenofobia, el actual gobierno ha dado significativos avances en materia de protección y el mismo reconoce que el país no estaba preparado para dicha situación. Pero en cuestiones de seguridad, en Costa Rica se puede sentir la libertad de ser uno mismo a diferencia de los demás países de Centroamérica.

– Casabierta ofrece protección a refugiados LGBT que llegan a Costa Rica. ¿Qué tipo de ayuda necesitan estas personas? ¿Qué es lo más importante que les ofrece Casabierta?

A través de la estrategia de pares se ha realizado el acompañamiento informativo hacia la ruta de la búsqueda de protección como es la figura de refugio, las necesidades son muchas pero dentro de las básicas se podría mencionar vivienda, alimentación, transporte y empatía para lograr integrarse.

Desde Casabierta les ofrecemos el sentido de ser familia, una red de apoyo emocional, jurídico y ese sentido de pertenencia ante una cultura que no es la nuestra, pero aprendemos a quererla y sentirnos parte de ella.

– ¿Cómo funciona vuestro sistema de denuncias? ¿Qué resultados habéis obtenido hasta ahora?

La alerta temprana ha consistido en detectar de manera anticipada casos de activistas y líderes LGBT de Centroamérica que viven hostigamiento, amenazas y persecución por orientación sexual e identidad de género  o a causa de su trabajo en defensa de los derechos humanos. A través de ese sistema de alerta realizamos acciones urgentes mediante los puntos focales de país para evacuar a la persona y brindarle una protección a su vida, algún pronunciamiento internacional, activación de redes de apoyo, envio de correos electrónicos para alertar de la situación.

De forma concreta, al conocer de una situación, se producen conversaciones informales para identificar el nivel de estrés que refleja una situación de riesgo inminente. Hacemos el acompañamiento, y pasamos a una etapa de diagnóstico de escenarios diversos. Aun cuando planteamos opciones de evacuación, generalmente cuando se trata de líderes de las organizaciones, hay una renuencia con la que aún no hemos podido resolver.

– La situación de la población LGBT en Centroamérica es a menudo desconocida o ignorada en el resto del mundo. ¿Qué hace falta para crear más conciencia social sobre este problema a nivel internacional?

Hace falta más empatía y solidaridad, y que los gobiernos puedan accionar ante esta situación por ser poblaciones vulnerables creando más capacidad de asistencia y protección en los países de tránsito y destino.

Esta situación origina la necesidad de una revisión de las políticas y los procedimientos de asilo, se debe enfatizar la importancia de abordar las prácticas de evaluación de la credibilidad de los testimonios teniendo en cuenta las variadas experiencias de los miembros del colectivo LGTB sin atribuirles una identidad fija y esterotipada. También se debe considerar la dificultad de probar el testimonio, ya que suele estar muy ligado con la vida privada. Por lo tanto, es necesario que los funcionarios de asilo sean críticos en todo momento y sensibles a las circunstancias particulares que generan estos tipos de persecución.

Por último, cabe decir que es esencial que todos los Estados generen información sobre los derechos y calidad de vida de su población LGTB, algo particularmente importante en contextos en Costa Rica, donde, si bien no se criminaliza, en el resto de los países de Centroamérica no se les ofrece ninguna protección ni garantías, y quedan desprotegidos ante cualquier posibilidad de vulneración. Mientras su situación quede invisibilizada resultará difícil que se avance en relación con sus derechos y producirá flujos de migración forzada.

– Vivimos un momento histórico de polarización en cuanto a los derechos LGBT: mientras la situación mejora en algunos países, la persecución y la violencia crecen de forma alarmante en otras partes del mundo. ¿Necesitamos tender puentes entre organizaciones LGBT de distintos países? ¿Qué papel tienen organizaciones como Casabierta en la construcción de un movimiento LGBT a nivel internacional?

Efectivamente, como dicen, “la unión hace la fuerza”. Si todos los movimientos, organizaciones y fundaciones nos mantenemos juntos unidos podremos vencer a las manifestaciones de discriminación y odio, los puentes sirven para conectar las experiencias, buenas prácticas, lecciones aprendidas.

Se hace necesario el intercambio de experiencias de regiones, países y continentes para conocer las realidades de las personas LGBTI y estar a tiempo para crear conciencia y búsqueda de protección y seguridad temprana.

– Dennis, ¿cuál es tu visión de futuro?

Quisiera que la humanidad pudiera ser verdaderamente democrática para la diversidad sexual. Que en nuestros países las personas LGBT tuviesen acceso a todos los derechos humanos, en primer lugar que no vivan amenazas a su vida y luego el ejercicio de derechos a la educación, salud y a planear su futuro.

Mi sueño es un día regresar a mi país y vivir en paz.  Que mi país pueda tener funcionarios públicos abiertamente gais, lesbianas o trans y que la sociedad sepa que nosotros somos una propuesta verdaderamente inclusiva y democrática. Mientras tanto, me gustaría  que no falten hogares para los líderes LGBT que son rechazados por sus familias y/o amenazados en su vida, que la solidaridad internacional se pueda sentir, como la posibilidad de ser una verdadera familia global.

– Cuéntanos una historia personal de alguna persona a la que habéis ayudado que te haya marcado especialmente.

Honro la memoria de nuestra compañera Kahory Paniagua, refugiada Hondureña que falleció en Costa Rica, luego de un largo proceso de doble victimización y vulnerabilidad de sus derechos. No fuimos capaces de proteger a Kahory como merecía, pero estamos a tiempo de evitar que aquellos que procuran salvar sus vidas como refugiados la pierdan en los países de acogida, por no haber reconocido la grave situación de la migración forzada para personas LGBTI.

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